Texto por: Clau B. Díaz

Fotografías por: Javiera Pérez

El público del Caupolicán a eso de las 20:30 comenzó a inquietarse, exigían la presencia del quinteto argentino con pifias y cánticos. Entre esta audiencia fácilmente se podía a identificar a tres generaciones, lo cual confirma a Rata Blanca como una de las bandas claves con más trayectoria del Heavy Metal en español. 

Un poco antes de las 21:00 hrs, Rata Blanca aparece en el escenario, calmando al público en su ansiedad por ver a la banda, pero exaltándolo al mismo tiempo con «Diario de una sombra» del disco «Reino olvidado» (2008). La performance de los trasandinos, sobre todo del dúo vocalista-guitarrista compuesto Adrián Barilari (voz) y el único miembro original de la banda Walter Giornado (guitarra), fue vibrante de principio a fin. 

El show estuvo marcado por la nostalgia y trayectoria. En interacción con el público, Barilari recordaba el recorrido de la banda, como también su amor y gratitud por nuestro país como impulsor de la internacionalización de la carrera de Rata Blanca, a lo cual el público respondió con una fuerte alabanza hacia los argentinos. 

La nostalgia y lo nuevo se mezclaron, ya que, en el marco de su gira «Presentando nuevas canciones”, la banda demostró su vigencia con composiciones más cerca del Hard Rock que del Heavy Metal, como «Hijos de la tempestad», y «Rock is Rock», ésta última introducida por un discurso de Walter Giornado, el cual no tiene desperdicio reproducir: “¿Sabes por qué sigue esto? Esto sigue por la música. Esto sigue por el Rock, esto sigue por el Rock”, quizás haciendo referencia a la salida a principios de este año del bajista Pablo Motyczak y del baterista Fernando Scarcella

La banda, a pesar de los cambios que pasaron, se veía bastante cómoda con los nuevos dos integrantes: Alan Fritzler y Juan Pablo Massanisso, porque Rata Blanca es de esos grupos que funcionan con un miembro fundador que los unifica, como sucede con Megadeth y Dave Mustaine, por ejemplo. Por ello, el clásico «Mujer amante»; del disco «Magos, espadas y rosas» de 1990, no se sintió ajena, sino, al contrario, consolidó a estos nuevos integrantes como parte orgánica de la banda. 

No puedo dejar de alabar la voz de Adrián Barilari, quien sujetaba el micrófono a la altura del ombligo y aun así se escuchaban, muy fuerte, sus característicos gritos. Uno de ellos el de la canción que cerró el show: «La leyenda del hada y el mago» del nombrado disco «Magos, espadas y rosas», que fue el punto más alto del concierto, sin duda. 

Terminado el show, el que duró 1 hora y 30 minutos, Rata Blanca navegó por sus cerca de 40 años de carrera, ante un Caupolicán casi a tope que celebró y honró a la banda argentina. El show del sábado 24 de agosto despejó todas las interrogantes que pudieron surgir sobre el fin de la banda, con canciones nuevas y refrescantes es seguro que tendremos Rata Blanca para rato. 


Zumbido.cl

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