Texto por Gonzalo Díaz

El próximo 27 de febrero, el Movistar Arena recibirá a uno de los dúos más influyentes del pop, nos referimos en este caso a Pet Shop Boys, quienes regresan a Chile como parte de su gira “Dreamworld 2026 The Greatest Hits Live”. A primera vista, podría parecer simplemente un nuevo reencuentro con una banda sinónimo de pistas de baile, sintetizadores y coros memorables, pero reducir a Pet Shop Boys a lo bailable sería ignorar una de las dimensiones más importantes de su legado: su profunda carga política, social y cultural, que ha acompañado y desafiado al mundo desde los años 80 hasta hoy.

Formados por Neil Tennant y Chris Lowe en Londres en 1981, Pet Shop Boys irrumpieron en una escena dominada por el pop escapista y el conservadurismo cultural de la era Thatcher. Mientras muchos artistas apostaban por la neutralidad o la evasión, ellos decidieron algo distinto: usar la estructura del pop masivo para hablar de clase social, sexualidad, poder, desigualdad, guerra, identidad y alienación. Lo hicieron sin panfletos, sin discursos explícitos, pero con una ironía elegante y una lucidez poco común.

Canciones como “West End Girls”, no son simplemente un retrato nocturno de Londres, sino una observación amarga sobre la división de clases, el consumo y el vacío emocional de la vida moderna. En ese mismo registro se inscriben temas como “Opportunities (Let’s Make Lots of Money)”, una sátira feroz sobre el culto al dinero, o “Shopping”, que retrata el cinismo del capitalismo financiero de los años 80. Mientras sonaban en las radios y discotecas del mundo, Pet Shop Boys estaban construyendo una crítica social disfrazada de pop. Ese juego entre superficie y profundidad se volvió una marca registrada del dúo. Bajo melodías pegajosas y arreglos electrónicos sofisticados, Tennant desarrolló un cancionero cargado de ambigüedad política y reflexión social. No es casual que muchas de sus letras se lean como pequeñas crónicas urbanas: historias de personajes atrapados entre deseo, soledad, ambición y estructuras de poder que los superan.

En ese mismo espíritu, Pet Shop Boys fueron también pioneros en hablar de identidad y diversidad dentro del pop global. En una época donde ser abiertamente gay en la industria musical podía significar el fin de una carrera, Neil Tennant nunca ocultó su orientación ni la carga política que eso implicaba. Canciones como “Being Boring” o “It’s a Sin” no solo abordaron el amor y la culpa desde una perspectiva queer, sino que cuestionaron directamente la represión moral, la hipocresía religiosa y la violencia simbólica contra las disidencias sexuales. Este compromiso nunca fue un gesto aislado. A lo largo de cuatro décadas, Pet Shop Boys han tomado posiciones claras frente a temas como el VIH, los derechos LGBTQ+, el autoritarismo y la manipulación mediática. Álbumes como “Behaviour” (1990), “Very” (1993) o “Yes” (2009) contienen no solo algunos de sus mejores momentos musicales, sino también declaraciones políticas explícitas.

Lo notable es que todo esto ocurrió dentro del formato del pop masivo, sin renunciar a la elegancia ni al sentido del espectáculo. Pet Shop Boys demostraron que se puede llenar estadios y, al mismo tiempo, incomodar, cuestionar y provocar. En sus conciertos, lo visual, lo teatral y lo sonoro se combinan con una narrativa que habla de individuos enfrentados a sistemas opresivos, de cuerpos que buscan libertad y de sociedades que se contradicen a sí mismas. Esa dimensión política y cultural explica, en gran parte, la devoción de su público. Pet Shop Boys no solo crearon canciones para bailar, sino himnos para sentirse menos solo en un mundo hostil. Para muchas su música fue una forma de afirmación y resistencia, un espacio donde el deseo, la diferencia y la incomodidad tenían derecho a existir.

De esta forma, el regreso de Pet Shop Boys a Chile el 27 de febrero en el Movistar Arena, viene a ser una forma de entender el pop como herramienta crítica, como espacio de libertad y como espejo incómodo de la sociedad. Porque Pet Shop Boys, más que una banda de música bailable, son una de las voces más lúcidas y persistentes que ha dado la cultura pop para hablar del mundo que habitamos. Las entradas se encuentran a la venta bajo sistema Puntoticket.

Produce: Bizarro.


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