Texto por Vanessa Pérez

Fotografías por: Camilo González

Joe Vasconcellos y su ya tradicional fiesta de inicio de año. Un ritual esperado que volvió a cumplirse con un recinto completamente sold out, coros a todo pulmón y una energía de celebración, baile y alegría. La mejor manera de comenzar el año.

Las luces se encendieron lentamente y, uno a uno, los músicos fueron tomando el escenario, afinando y marcando el pulso inicial. La banda completa dio el paso perfecto para la entrada de Joe Vasconcellos, que apareció sonriente, relajado y en total conexión con el público, mientras sonaban los primeros acordes de “Mágico”, desatando de inmediato la euforia.

Con ese arranque cargado de clásicos, el baile no se detuvo. “Las Seis”“Solo Por Esta Noche” y “La Joya del Pacífico” continuaron encendiendo la noche, desplegando esa fusión de ritmos tan característica de Joe: mestiza, festiva y chilena, capaz de cruzar generaciones sin perder frescura.

El artista saludó al público con palabras sinceras de agradecimiento: “Podemos disfrutar de una noche maravillosa y del placer de estar juntos. Que sea una linda noche, muchas gracias”. El ánimo siguió en alza, con sonrisas y una comunión total entre escenario y audiencia.

La noche tomó un tono más íntimo y romántico con “Quieto”“Trastoque” y “Blusa Transparente”, donde los coros del público se fundían con la voz de Joe Vasconcellos, creando momentos cercanos, casi abrazables, sin perder la calidez de la fiesta.

La banda brilló con una potencia sonora que se sentía en el pecho: un sólido cuerpo de vientos, guitarras precisas, percusiones envolventes y teclados que ampliaban la atmósfera. Joe Vasconcellos con su carisma inconfundible, bailaba, sonreía y disfrutaba tanto como su público, luciéndose en canciones como “Consciencia” y “La Funa”.

Uno de los momentos más emotivos llegó con “Induce”, donde la banda sorprendió con la entrada de un bandoneón conmovedor y sensible. El ambiente se volvió místico, casi ceremonial, mientras el incienso, ya característico en el escenario de Joe Vasconcellos, intensificaba la experiencia sensorial.

La sorpresa continuó con una hermosa interpretación de “Mataz” de Lucybell, manteniendo la energía romántica y emotiva, con el sello especial que le dio la voz de Joe Vasconcellos y la delicadeza de sus músicos.

El cierre fue simplemente perfecto. “Ser Feliz” apareció como un llamado directo y necesario, especialmente en una noche de enero, recordando la importancia de elegir la alegría. Y, como no podía ser de otra forma, la despedida llegó con “Huellas”, desatando la euforia final del público y cerrando la noche con un himno que confirma, una vez más, el enorme valor de Joe Vasconcellos para la música chilena y latinoamericana.


Zumbido.cl

0 Comments

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *