Álbum: “Alter Bridge” 

Artista: Alter Bridge

Género(s): Hard rock/ Metal Alternativo

Año: 2026

Texto por Catherine Guichard

Con el lanzamiento de su octavo álbum y homónimo, “Alter Bridge”, el cuarteto estadounidense firma una de las obras más representativas de su discografía. Publicado el 9 enero de 2026, el disco funciona como una reafirmación de principios, donde más que buscar innovación en el hard rock moderno, lo perfecciona desde la experiencia, el rigor técnico y una comprensión profunda de la arquitectura sonora que la banda ha cultivado durante más de dos décadas.

Nombrar a un álbum con el nombre de la banda no es un gesto menor. En este caso, parece responder a una voluntad de síntesis. Alter Bridge condensa los elementos que han definido su sonido, como los riffs intensos, secciones rítmicas, melodías vocales exigentes y composiciones extensas, pero los presenta con una producción refinada y una madurez evidente en cada decisión musical.

El disco abre con “Silent Divide”, un tema que establece de inmediato el tono general del álbum. Construido sobre un riff cortante y rítmicamente preciso, la canción destaca por su estructura clara y un estribillo expansivo. Técnicamente, el diálogo entre guitarra y batería es clave: Scott Phillips utiliza acentos medidos y fills contenidos, mientras Mark Tremonti prioriza la solidez por sobre la ornamentación superficial.

Canciones como “Rue The Day” y “Disregarded” profundizan en esta lógica compositiva. Aquí, el bajo de Brian Marshall cobra un rol más activo, desplazándose con líneas que refuerzan la armonía y aportan profundidad a todo el conjunto. El trabajo de producción permite que cada instrumento conserve definición incluso en los pasajes más cargados, evitando la saturación tan común en el género.

Uno de los aspectos más interesantes del álbum es el tratamiento vocal. Myles Kennedy demuestra, una vez más, un dominio técnico notable. Control del vibrato, registros altos y una interpretación que se adapta con naturalidad a los cambios dinámicos de cada canción. La alternancia con la voz de Tremonti en temas como “Trust In Me” y “Tested And Able” añade contraste tímbrico y refuerza la identidad dual que ha caracterizado a la banda en sus trabajos más recientes.

“Playing Aces”, uno de los sencillos previos, ofrece una lectura directa, con un groove marcado y guitarras gemelas que remiten al Alter Bridge clásico, aunque con una ejecución claramente más pulida. Es un ejemplo de cómo la banda puede sonar accesible sin caer en fórmulas previsibles.

Desde el punto de vista técnico, la producción de Michael “Elvis” Baskette vuelve a ser fundamental. El álbum presenta un sonido robusto pero orgánico. Las guitarras mantienen cuerpo y ataque, la batería conserva una sensación casi en vivo y las voces se integran sin artificios innecesarios. Un dato curioso es que varias tomas vocales se registraron en sesiones extendidas, buscando capturar interpretaciones completas más que fragmentadas, lo que se traduce en una mayor coherencia expresiva.

El cierre del disco, “Slave To Master”, es probablemente la pieza más ambiciosa. Con más de nueve minutos de duración, la canción despliega una estructura progresiva, con secciones diferenciadas, cambios de tempo y desarrollos instrumentales que permiten a la banda explorar distintas dinámicas sin perder unidad. Aquí, Alter Bridge demuestra que su virtuosismo no reside solo en la técnica individual, sino en la capacidad de construir narrativas musicales sostenidas.

En conjunto, “Alter Bridge” es un álbum que se impone por su coherencia, su precisión técnica y su enfoque consciente de la composición. No es un disco que busque sorprender por ruptura, sino por solidez. Una obra que confirma a Alter Bridge como una banda que entiende el hard rock como un oficio serio, elaborado y en constante evolución, capaz de mirar hacia atrás sin nostalgia y hacia adelante con plena convicción.


Zumbido.cl

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