
Nombre: Sirat: Trance en el Desierto
Director: Oliver Laxe
Género: Drama/ Suspenso
Año: 2025
País: España/Francia
Texto por Claudio Escalona
Sin duda, el cine independiente suele ir un paso adelante cuando se trata de contar historias originales y bien construidas. No necesita grandes artificios, solo le basta con tramas aparentemente simples que terminan envolviéndote, emocionándote y dejando huella. En ese terreno aparece Sirat, una de las películas que promete dar que hablar este 2026.
Dirigida por Oliver Laxe, la cinta reconocida con el Premio del Jurado en Cannes, se presenta como una obra directa, cruda y profundamente honesta. Su relato avanza con una tensión constante, poniendo el drama en primer plano y manteniendo la atención del espectador sin respiros, escena tras escena.

Ambientada en Marruecos, con el desierto como un escenario tan imponente como desolador, Sirat construye una identidad propia, inquietante y profundamente personal. La historia sigue a Luis, interpretado por el gran Sergi López, quien emprende junto a su hijo (Bruno Núñez) la búsqueda de su hija, desaparecida desde hace más de cinco meses.
López aquí entrega una actuación intensa y cargada de emociones, sosteniendo el peso del relato y conectando de manera directa con el espectador, al encarnar a un padre afligido de forma constante, que además encuentra apoyo en una comunidad de amigos que lo acompañan en el intento por dar con el paradero de su hija.

Aquí, cada personaje respira su propia escencia y forma parte de una comunidad que intenta escapar del sistema tradicional de la sociedad, apostando por una forma de vida más libre, guiada por el deseo y el placer. La música funciona como un eje fundamental, tal como sugiere su título, Sirat: «Trance en el desierto», se vuelve una experiencia sensorial, donde los beats resuenan como columna vertebral del relato, marcando el pulso emocional de la película y convirtiendo la desolación en un ritmo.
Aunque en un comienzo la película parece girar en torno a la música electrónica y a fiestas clandestinas alejadas de la sociedad, ese contexto pronto se diluye para dar paso a un drama humano que va ganando profundidad. El dolor, la angustia y la incertidumbre se infiltran lentamente en la trama, hasta hacerte sentir parte de la historia, como un testigo más de ese viaje emocional que no suelta hasta el final.
La película ya se encuentra disponibles en todos los cines.





















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