Texto por Franco Zurita

Fotografías por Sebastián Domínguez

Anoche, Sala Metrónomo inauguró este 2026 recibiendo a una de las bandas más influyentes del hardcore a nivel mundial. Nada más ni nada menos que a los norteamericanos de Terror quienes aterrizaron en el epicentro bohemio de la capital para, derechamente, destrozar el escenario del recinto con un asalto frontal y directo. Una descarga de pura energía que en cuarenta minutos, desató una catarsis absoluta y profundamente necesaria para enfrentar el caótico ritmo de la vida moderna.

La jornada estuvo acompañada por los nacionales de Incinerar y 562 quienes fueron los escoltas de esta maquinaria, cada uno con un repaso a lo mejor de sus repertorios. En el caso de Incinerar, el quinteto fueron los primeros en preparar el terreno para la batalla campal y haciendo honor a su nombre, encendieron la llama local para levantar la resistencia. Repasando su nuevo EP “Hacha y Machete”, la banda abrió la senda con una solidez implacable, en esta previa a su lanzamiento oficial pactado para el 31 de enero. Una vez finalizado, 562 tomó la posta de sus camaradas para mantener encendida esta antorcha con un mensaje claro de unidad y a permanecer más fuertes y unidos que nunca ante el oscuro presente que se nos avecina. “Héroe”, “A Francisco” y el himno que dio forma a esta filosofía “562” cerraron esta presentación para el plato crudo y principal de la jornada.

Tras esta fuerte entrega del acontecer nacional, el verdadero momento había llegado. Con un lienzo a sus espaldas que gritaba “Pain Into Power” en referencia a su último trabajo y reflejo también de su espíritu inquebrantable, Terror pisó el escenario con la fuerza sísmica que tanto los caracteriza y bastó sólo su presencia para desatar el verdadero caos en el recinto. El aire se volvió denso y el suelo vibraba con una inquietud propia de uno de los pesos pesados de la escena quienes se tomaron el control de la jornada durante cuarenta minutos para darnos uno de los mejores espectáculos del hardcore presenciados este año.

Con un Scott Vogel más vital que nunca, la banda invitó a todo el mundo al escenario haciéndonos parte de esta fiesta, poniendo énfasis en la unidad de la escena y en que la verdadera lucha no es entre nosotros. Dicho esto, bastó el primer acorde de “One With The Underdogs” para que la ola de cuerpos se tomara el escenario hasta lanzarse hacia la vorágine del mosh. Una demostración directa, pura y dura de hardcore al torrente sanguíneo que no se quedaron allí. “Spit My Rage” y “Stick Tight” consolidaron esta dinámica confrontacional en la que no existía límite entre el stage y el público en general.

El repertorio avanzó con una solidez implacable repasando gemas de toda su trayectoria con una fuerza inagotable. “Boundless Contempt” y “Return To Strenght” construyeron una muralla de cuerpos que se abalanzaban los unos con los otros, conteniendose entre el caos declamado entre cada palabra dictaminada por Vogel, quien como buen profeta, supo guiar la rebeldía de un rebaño incontrolable. “Pain Into Power”, su más reciente single y título de su último trabajo, fue uno de los puntos altos de la noche, demostrando que la banda sigue sonando más violenta, fuerte y vigente que nunca.

Ya en la última parte de acotado pero intenso show, “Overcome” terminó de sellar el pacto de unión y fraternidad entre los presentes para dar espacio a los dos himnos más grandes de Terror: “Keep Your Mouth Shut” “Keepers Of The Faith” quienes en completa comunión y casi al unísono, fueron acompañados por el grito colectivo de todos los presentes reafirmando esta sensación de comunidad existente anoche en Sala Metrónomo. Una en donde el hardcore es el único lenguaje. 

No hubo encore. Tampoco era necesario. La intensidad se sostuvo hasta el último segundo, con el mosh como lenguaje en común y una comunidad forjada en el ruido que respondió con una total entrega y un respeto absoluto. Terror ofreció un show preciso y contundente, donde Scott Vogel y compañía reafirmaron su peso específico dentro de la escena mundial y dejaron una idea clara flotando en el aire: el hardcore no sólo se contempla, sino que se atraviesa con el cuerpo.


Zumbido.cl

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