Texto por: Tomás Bascoli C.

Fotografías: Claudio Escalona

El Rock es una cuestión de actitud. Así se ha repetido una y otra vez a lo largo de tan hermoso género. Pero, ¿realmente es así? Si la respuesta es positiva ¿dónde está esa actitud que se ha perdido frente a la masividad de los conciertos, la música digital, los miles de celulares grabando e, incluso, la inteligencia artificial? ¿Dónde quedaron esos viejos tiempos en donde uno sentía en la piel que estaba disfrutando de un grandioso concierto de Rock?

Bueno, la respuesta la podemos encontrar en lo ocurrido este lunes 27 de noviembre en dependencias del Teatro Caupolicán a cargo de la banda sueca The Hives, quienes retornaron a nuestro país para promocionar el lanzamiento de su último álbum «The Death Of Randy Fitzsimmons». Y el saldo fue más que positivo: una hora y media de un show explosivo, sin pausas, lleno de interacción con el público, con guiños a nuestro lenguaje, con ovaciones, aplausos, saltos, sudor y gritos. Es decir, una clásica noche de Rock and Roll.

Ocho de la noche en el teatro capitalino y fue Alectrofobia los encargados de abrir el concierto. La banda regional se despachó el primer golpe de Rock con un setlist preciso y conciso que sirvió para calentar los motores e ir preparando lo que vendría más tarde. Una correcta presentación que incluyó saludos al fallecido músico Omar Acosta (BBS Paranoicos) y un sensato agradecimiento a los propios The Hives quienes, en palabras de Alectrofobia, los eligieron, apoyaron y se portaron demasiado bien con ellos. Una muestra más de la sencillez y autenticidad de los europeos.

Nueve de la noche y un Teatro Caupolicán repleto quedó expectante cuando se apagaron las luces y comenzó a sonar la «Marcha Funeraria» de Chopin para dar pasó al quinteto sueco y hacer explotar al público con «Bogus Operandi», «Main Offender» y «Walk Idiot Walk». Una triada que, junto al carisma y la entrega da cada integrante de The Hives, rápidamente conquistó al público que cantaba, coreaba y saltaba cada acorde y frase del vocalista.

La noche siguió con «Rigor Mortis Radio», «Good Samaritan», «Go Righ Ahead» y «Stick Up», las cuales se fueron intercalando con las carismáticas intervenciones del vocalista Howlin’ Pelle Almqvist quien, entre español-chileno e inglés, hablaba con el público como si estuviera sentado en el living de su casa. Chistes, juegos con el público, besos al aire, chilenismos, saltos, gritos y aplausos fueron el repertorio que el vocalista sueco desplegó frente al público y que vino a reforzar, una vez más, que es uno de los mejores frontman actuales del Rock.

La noche, ya sudorosa y desgastada, siguió con el clásico «Hate To Say I Told You So», momento en que el público consiguió hacer la línea de bajo a través de sus cantos, lo cual dejó atónito a la banda y enamorados, una vez más, de la masa que entregaba todo y más en cada movimiento. «Trapdoor Solution» condujo a una revuelta del público a empujones y gritos, para luego calmarse con «I´m Alive», «Smoke & Mirrors», «The Bomb» y nuevamente explotar con «Countdown To Shutdown» –en palabras del propio Almqvist: la canción favorita de la banda de su nuevo álbum. Un pequeño Encore sirvió para tomar aire, despejar un poco la concentración de gente frente al escenario y comenzar a mirar alrededor para dilucidar si estabas en un sueño o no. La vuelta de The Hives vino con el clásico «Come On!», canción que fue solicitada por el público un par de veces antes y que finalmente se disfrutó tras una energética introducción de un incombustible Chris Dangerous en batería.

Finalmente, tras un periodo en donde Almqvist se deshizo en elogios, agradecimientos y la promesa de volver luego a Chile, le pidió a la gente sentarse para esperar la última canción de la noche. Junto con presentar a la banda, «Tick Tick Boom» hizo explotar no solo las gargantas del público, sino también del Teatro Caupolicán en sí que observaba a una masa uniforme saltando y entregando la última gota de energía y corazón a una banda que merecía todo eso y más La noche terminaba y, sin saber cuánto rato había pasado, la gente comenzaba a despedirse de una liturgia y un encuentro con ese Rock and Roll de vieja escuela. Sudor, sangre y lágrimas se desplegaron frente a una banda que tiene un espacio destacado dentro del corazón chileno. The Hives dio una cátedra y una clase maestra de que el Rock and Roll es una cuestión de actitud y de entrega, hasta el último aliento, frente a un público devoto. Lo ocurrido la noche de este lunes en el Teatro Caupolicán queda como una de las grandes veladas del año y, por no decir, de la memoria colectiva rockera.

Puedes ver nuestra galería de fotos de este evento aquí.

Setlist:

01. Bogus Operandi

02. Main Offender

03. Walk Idiot Walk

04. Rigor Mortis Radio

05. Good Samaritan

06. Go Right Ahead

07. Stick Up

08. Hate To Say I Told You So

09. Trapdoor Solution

10. I’m Alive

11. Smoke & Mirrors

12. The Bomb

13. Countdown To Shutdown

14. Come On!

15. Tick Tick Boom


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