Texto por Cristián Doppler

Fotografías: DG Medios

Luego de 10 años de su única y última visita, volvimos a tener a The Cure en nuestro país, en el marco de su extensa nueva gira mundial «Shows Of a Lost World», un show que nos mantuvo cautivos en un intenso y emotivo set en el cual durante 2 horas 35 minutos la música de Robert Smith y compañía nos sacó un ratito del mundo, pero como dice «Out Of This World»: “Siempre deberemos volver a la vida real, donde pertenecemos”.

La única visita de The Cure a Chile fue el 14 de abril del 2013 en el Estadio Nacional, un show que causó gran expectación, pero a su vez incertidumbre de cómo sería la experiencia, de una banda que entre las eternas ‘amenazas’ de disolución, siempre se sentía como si fuese la última gira o el último álbum. Aquella ocasión fue un show realmente extenso de prácticamente 3 horas y media en 42 canciones, pero que calló cualquier atisbo de crítica, la banda sonaba excelente y la voz de Robert intacta, acompañado de todas las grandes canciones que su fanaticada esperaba hace tantos años vivirlas. Este 2023, nos encontramos ante la nueva visita de los británicos con aires renovados y con la intención de lanzar un nuevo álbum (el décimo cuarto) que acompañe a «4:13 Dream» (2008), pero sin fecha tentativa aún.

La gira «Shows Of a Lost World» ya recorrió Estados Unidos (con más de 30 fechas), Canadá y México, y ya se encuentra en la parte Latinoamericana, con su pasó por Perú, Argentina y Uruguay, y es el turno nuestro. En un Estadio Monumental con más de 40.000 asistentes, en un mes de noviembre que ha sido bondadoso en grandes números musicales internacionales, pero que ha sido difícil de poder costear para sus fanáticos. Desde varias horas antes del show se observa las calles aledañas al recinto de Macul el tránsito de miles de personas desde el Metro Pedreros y Mirador tomando rumbo a aguardar un buen puesto para el show que nos tenía preparado The Cure. Un público ya clásico de estos eventos de grandes referentes históricos de la música, se observa mayormente fanáticos sobre los 35 años, como también padres con sus hijos, gente adolescente y veinteañeros que fueron hechizados recientemente por la música de los británicos y no tuvieron la oportunidad de ver el debut en nuestro país el 2013.

Luego de los shows de apertura de los nacionales The Cruel Visions, Friolento y los irlandeses Just Mustard, llegó el esperado momento de The Cure. Ya la luz del día comienza a desaparecer y el gran escenario es cubierto por densas capas de hielo seco mientras suena de fondo por la amplificación sonido de lluvia en plena tormenta mientras se solucionan algunos problemas técnicos. Siendo las 21:10 Hrs. Comienza el show con los integrantes posicionándose en sus lugares de batalla, Jason Cooper en batería, Simon Gallup en bajo, Perry Bamonte en guitarra y teclado, Reeves Gabrels en guitarras, Mike Lord en teclados, quien se encuentra reemplazando a Roger O’Donnell en este tramo de la gira debido a razones de salud, para luego finalmente aparecer Robert Smith y presentar «Alone», una de las canciones nuevas del esperado nuevo álbum. Durante la larga intro de la canción Smith aprovecha de pasearse a lo largo del escenario como modo de saludo a sus fanáticos, quienes aprovechan el cruce de miradas para levantar sus manos y gritarles alientos de cariño. “Este es el fin de cada canción que cantamos”, es la primera frase de la canción y el comienzo de un show de ensueño.

El sonido de la banda es impecable y la voz de Robert intacta, como nos tiene acostumbrados. El set continúa inmediatamente con el bajo cautivante de «Pictures of You», para seguir con «High» y «Lovesong» la que provoca de manera casi innata un grito de emoción por parte del público. Llega el momento de otra canción nueva, la hermosa «And Nothing Is Forever» que entrelaza un piano y sinfónicos arreglos, sumergiéndonos en un ambiente de banda sonora mientras el estadio completo adorna la  escena con las miles de luces de sus celulares. Luego todo se intensifica con «Burn» tiñendo todo el escenario en un intenso ritual en rojo pasión mientras Cooper se luce con el juego de timbales en la batería. Nos volvemos a sumergir con «A Night Like This» y «Push», para dar paso a dos grandes canciones esperadas por todo el recinto: la tristeza feliz de «In Between Days» y la dulce popera «Just Like Heaven», que hace saltar a parte de la cancha preferencial.

Ya pasado la mitad del set, a pesar de la poca comunicación verbal entre Smith y el público, se le observa sentirse cómodo y cercano. El escenario se tiñe de verde para una de las favoritas del catálogo de los británicos: «A Forest», acompañada de la revulsiva «Shake Dog Shake» y la emotiva e intensa «Endsong», otra de las canciones nuevas que termina con Robert cantando “Dejarme solo con nada al final de cada canción” como despedida antes del primer encore. Luego de unos minutos de respiro para el grupo y de asimilación para los fanáticos, The Cure regresa al escenario con «It Can Never Be The Same» con el bajo distorsionado retumbante de Gallup. Sigue «Want» mostrando toda la destreza interpretativa de cada integrante, rozando lo progresivo. Para luego nuevamente levantarnos al cielo con «Plainsong» y «Disintegration».

Otro tiempo para un respiro en un segundo encore, para lanzarnos una batería de éxitos que comienza con «Lullaby», la explosión de alegría cuando Robert se cuelga la guitarra electroacústica para rasguear suavemente los acordes de «Friday I’m In Love», la que invita a bailar, saltar y cantar alegremente en un coro único e inmediatamente pasamos a la coqueta «Close To Me» con Smith sólo dedicarse a cantar y moverse a través del escenario para pasar a «Why Can’t I Be With You?» y el cierre final con «Boys Don’t Cry», para terminar con el alma y corazón bien arriba de toda la cancha y tribunas del Estadio Monumental, con la promesa de Robert Smith de “¡gracias!, ¡nos volveremos a ver pronto!”.

Un setlist formidable de 2 horas 35 minutos, donde los camaleónicos The Cure repasaron lo más recordado de su discografía y presentó un par de canciones nuevas, que esperemos pronto vea la luz su nuevo trabajo de estudio. Una banda que pese a los años sigue sonando vigente, con una prolijidad en sonido admirable y con la voz cantante de Robert Smith intacta que nos sigue recordando la primera vez que la escuchamos. Aunque las canciones nuevas suenan a despedida, esperamos que no lo sean y que tampoco tengamos que esperar nuevamente tanto tiempo para sacarnos de este mundo por otro ratito.

Setlist:

01. Alone

02. Pictures of You

03. High

04. Lovesong

05. And Nothing Is Forever

06. Burn

07. Fascination Street

08. Kyoto Song

09. A Night Like This

10. Push

11. In Between Days

12. Just Like Heaven

13. At Night

14. Play for Today

15. A Forest

16. Play for Today

17. From the Edge of the Deep Green Sea

18. Endsong

-Encore-

19. It Can Never Be the Same

20. Want

21. Plainsong

22. Disintegration

-Encore 2-

23. Lullaby

24. The Walk

25. Firday I’m In Love

26. Close to Me

27. Why Can’t I Be You?

28. Boys Don’t Cry


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