Título: Spaceships over Glasgow

Autor: Stuart Braithwaite

Editorial: White Rabbit

Año: 2022

Texto por Lucas Araya

El guitarrista, compositor y líder espiritual de Mogwai, Stuart Braithwaite, nos invita a subirnos a su nave espacial para recorrer la galaxia de un grupo de melómanos en un pequeño poblado de Escocia que luego se extendería por Inglaterra, Europa, Estados Unidos y el resto del mundo con una música llena de atmósferas, capas de guitarras y un volumen brutal, una combinación para nada convencional pero que ha tenido a la banda como exponentes máximos del post-rock (agh, etiquetas) por casi 30 años. Este es un viaje musical lleno de excesos y euforia. Es también, una carta de amor a John Braihwaite, su padre, y a todo su entorno y afectos.

Imagina este sueño: tocar en el mismo escenario con una de tus bandas favoritas invitados por uno de los máximos creadores de la música británica, hablar con él y saber que todo el camino recorrido ha valido la pena. Bueno, eso ocurrió realmente cuando Robert Smith pidió que Mogwai fuese parte del cartel del concierto de The Cure en Hyde Park en 2002. Una escena que corona la primera etapa del grupo escocés y que es descrita con detalles algo borrosos por Stuart Braithwaite.

Con una pluma sincera, honesta y sin reparos, el hombre frente a la banda de Glasgow abra sus recuerdos para contarnos sobre una infancia llena de telescopios, libros y reuniones de los amigos de su padre en su casa y con la inquietud de un chico que se aburría en clases y que estaba destinado al fracaso escolar (y en la vida) hasta que descubrió que con una guitarra en sus manos podía lograr algo similar a la música que inundaba su habitación y que elevaba su mente en un ambiente gris, frío y donde el alcohol era el compañero habitual de escuchas de discos, salidas nocturnas y viajes eternos para ver a sus bandas favoritas más allá de las fronteras de su barrio, su ciudad y fuera de Escocia.
Momentos clave en el horizonte musical de Braithwaite como descubrir a The Velvet Underground, The Stooges y Jesus and Mary Chain, ver a Nirvana en vivo antes de su gran explosión mediática, aparecer en el programa radial de John Peel y tocar en varias sesiones ahí, vivir la experiencia de My Bloody Valentine en concierto y luego entablar una amistad con Kevin Shields, salir de gira con Elastica y encontrar una troupe tan o más salvaje que su propio círculo,  todo en una vorágine en la cual el consumo de sustancias más allá de cualquier límite y en cualquier lugar, un viaje sin frenos en el cual el sonido y la imaginación de Mogwai se iban forjando, expandiendo y mutando.

(El frenesí, la ironía y el resquemor también tienen su espacio aquí, especialmente cuando escenas musicales levantadas y amparadas por la prensa musical se toman los espacios y generan fenómenos que llegan a ser hitos nacionales y mundiales. Nadie se salva aquí: Blur, Pulp y todo lo que suene a falsa vida común y callejera. Tampoco se salvan las generaciones posteriores que supuestamente llegaron a renovar el rock de guitarras en el siglo XXI. Bueno, solo se salva Franz Ferdinand…verán por qué.)

Este relato es también un retrato de un mundo sin internet con constante intermediario, una sociedad escocesa siempre relegada por la mirada y el control inglés y una declaración de principios de un artista en potencia en condiciones adversas (hace música instrumental y canciones de larga duración con pocos cambios de tonalidades tocadas a todo volumen o casi rozando el silencio eran una apuesta muy intrépida), un humano con altos y bajos, aciertos y errores, muchos errores, los cuales tuvieron un alto costo para los sellos que cobijaron el proyecto, sus equipos de trabajo y relaciones afectivas y personales. Un salto al vacío con heridas de por medio que forman parte de la aventura que lo vieron llegar al firmamento más brillante junto a sus compañeros para no bajar nunca más de esa constelación ruidosa y estridente.

Sin embargo, “Spaceships over Glasgow” es, en el fondo, una carta de amor a su padre, al amor y apoyo incondicional que ese hombre interesado en los cielos, las estrellas y la ciencia le dio desde muy pequeño, ya fuese en sus momentos más altos o en las sombras más oscuras. Stuart Braithwaite abre su corazón y confiesa su devoción por su familia (amistades y afectos) y la motivación de tenerlos presentes en los instantes de gloria para hacer de su felicidad algo trascendental. El día en que sus padres no fueron a uno de sus shows más esperados la señal de un pronto final se hizo presente. La vida se pone cuesta abajo y la música es uno de los pocos bálsamos que nos quedan. A los dioses del post rock también les pasa, también les duele. Quizás ahí está la clave.

Excelente libro para comprender a una de las bandas insignes de la movida sónica siempre al margen de todo y que saben cómo conectar y entregarnos discos tremendos y actuaciones contundentes cada vez que se suben al escenario, conectan sus instrumentos y hacen que todo vuele en su nave espacial.

Gran detalle: solo existe la versión original escrita en inglés (!)

Pueden encargar una copia de este excelente libro de memorias sobre música, amor, viajes y sobre (principalmente) Mogwai AQUÍ

Te recomiendo acompañar la lectura escuchando la siguiente playlist:

Enjoy!


Zumbido.cl

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