Álbum: «Defenders of the Faith»

Artista: Judas Priest

Género(s): Heavy Metal

Año: 1984

Texto por: Tomás Bascoli C.

Hoy en día es sencillo que bandas de rock caigan en una especie de piloto automático cuando poseen un ritmo de producción acelerado. No alcanzamos a degustar un álbum cuando ya hay otro en camino, pisando cada segundo de su antecesor y haciéndonos perder valiosas canciones en la moderna instantaneidad.

Para los legendarios Judas Priest este era un problema que sufrieron durante la década de 1980, pues en diez años de carrera ya llevaban ocho álbumes de estudio, contando el maravilloso «British Steel (1980)» y el «Screaming For Vengance» (1982), muchas veces nombrado como uno de sus mejores discos. ¿Dónde se encuentra el problema? Que frente a la avalancha judaspriestiana pasó casi desapercibida su placa titulada «Defenders Of The Faith. Producido bajo la sombra de su antecesor, Screaming For Vengance, el noveno álbum de Judas Priest es un canto eclesiástico al Heavy Metal. Una especie de ritual guiado por la increíble voz de Rob Halford y las guitarras de K.K. Downing y Glenn Tipton.

Sin mirar atrás, y casi faltándole el respeto a su herencia, el disco abre con «Freewheel Burning», «Jawbreaker» y «Rock Hard Ride Free» en una triada que promete y cumple con rapidez y energía desenfrenada. La armonía de guitarras y la inigualable voz de Halford nos llevan automáticamente a estar frente a un trío veloz que no da espacio para recuperarse o tomar aliento. Es Judas Priest en su más pura expresión, una especie de extracto de la naturaleza del Heavy Metal que tan bien llegaron a cosechar los británicos.

Tras ello, nos encontramos con «The Sentinel» y «Love Bites», las cuales presentan cierta pasividad oscura y profunda en relación a la velocidad de sus antecesoras. Espacios más tranquilos y amplios para inundar con la batería hincada de Dave Holland, como con juegos vocales a través de los gritos afinadísimos de un Halford sin límites. Asimismo, son canciones más largas y con menos puentes sonoros a los que un oyente podría relacionarse con ellas, en relación a la característica aceleración que provoca caer de rodillas frente al grupo. Pero, esto sigue siendo Judas Priest y lo reafirman con la polémica «Eat Me Alive», en la que el grupo vuelve a acercarse al Heavy Metal y Speed Metal con ese increíble solo a dos guitarras entre Downing y Tipton. Para luego encontrarse con «Some Heads Are Gonna Roll» y un claro guiño al Glam Rock de la década de 1980, un camino del cual «Defenders Of The Faith» deseaba alejarse completamente, salvo este caso.

Finalmente, el disco va cerrando con la apacible «Night Comes Down», «Heavy Duty» y «Defenders Of The Faith», estas últimas tocadas como una sola en las presentaciones en vivo de la banda. Esta sección del álbum se aleja mucho de su sólido y potente inicio, dejándonos con cierto fin inconcluso del trabajo de la banda, como queriendo algún otro final para tan semejante ritual llamado «Defenders Of The Faith», el cual finaliza diametralmente distinto a su inicio: suave y pacífico.

En fin, el disco es un trabajo hecho a mano por una banda de Heavy Metal con 10 años de trayectoria que no quiere seguir al resto, ni menos decantarse por el Glam que todo lo consume en la década de 1980. Férreos a su fe, Judas Priest entrega un álbum que apunta a todo lo que han querido ser desde sus inicios: siempre más rápidos y más potentes. Una decisión que, si bien ahogó la placa entre tanto éxito comercial de sus antecesores y predecesores trabajos, la ha mantenido como un trabajo fiel a lo medular de los británicos. Tal como su nombre lo describe, «Defenders Of The Faith» es una cuestión de fe: de creer o no en Rob Halford y su séquito de acólitos para sentar religiosamente las bases de lo que entendemos como Heavy Metal. Clásico.

Lista de canciones:

01. Freewheel Burning

02. Jawbreaker

03. Rock Hard Ride Free

04. The Sentinel

05. Love Bites

06. Eat Me Alive

07. Some Heads Are Gonna Roll

08. Night Comes Down

09. Heavy Duty

10. Defenders Of The Faith


Zumbido.cl

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