Texto por: Clau B. Díaz

Fotografías por: Joselyn Heyden

En el marco de la presentación de su último álbum “Common Feling” (2025), el trío ruso deslumbró la Sala Metrónomo en un caluroso domingo de febrero. Los Moscovitas, desplegaron todo su arsenal durante casi dos horas de toda una melancolía rusa. 

Quince minutos antes del show el público se mostraba inquieto, la espera se hacía más tortuosa a medida que se acercaba el inicio. Con una puntualidad cronométrica, a las 20:00 hrs., sin previo aviso, casi como una aparición espectral, Human Tetris, introduciéndonos a su nuevo álbum, suena con “Waves”, le sigue “Letter” y “Home”de también su última larga duración. Luego de un par de canciones, el encargado de darle voz a la banda, ArvidKriger, agradece a su leal y fiel fanaticada chilena, mientras que entre la audiencia se escuchan algunos spasiba (palabra rusa para decir «gracias»). 

La puesta escena no pudo ser más discreta, solo un telón de fondo negro, lo cual fue suficiente, ya que, los tres en escena bastaron para dar una presencia potente en la Sala Metrónomo. Junto con el vocalista nombrado, Tonia Mineva en el bajo y a veces en guitarra y Ramil Mubinov en la batería la banda, sin pretensiones más allá de dar un excelente show, electrizaron a su audiencia que, entre cánticos y bailes, se entregaron por completo. 

El concierto sigue con un variado repertorio, repasando sus álbumes y EP anteriores, como “River Pt. 1” (2019)“Two Rooms” (2023) y “Memorbilia” (2018), que no solo mantuvo arriba el show, sino que lo subió. Cada minuto que pasaba, la fanaticada estaba más prendida: bailes, cantos y saltos, hasta un mosh en el centro de la sala se armó con toda la energía que proyectó la banda aquella noche. Casi sin respiroy con momentos épicos a cargo de la voz de Kriger, el show pasaba su Ecuador para comenzar a despedirse de su fiel audiencia. 

La interacción con el público, si bien no fue excesiva, tampoco fue fría. El trío se mostraba disfrutando el concierto tanto como los asistentes. Sonrisas de complicidad y emoción se veían en los integrantes de la banda, supongo que no pensarían que, en este rincón del mundo, tan alejado de su natal Rusia, tuvieran una gran y fiel fanaticada que le demostrarían su cariño en cada segundo del concierto. Para terminar, una canción de un ya muy lejano 2010 “Things I don’t Need”, un broche de oro que dejó con ganas de más Human Tetris, pero que logró que un show bueno se transformará en inolvidable. 

La calurosa noche del domingo 22 de febrero, para muchos quedará marcada en sus calendarios como la mejor del año. Una noche en que los sintetizadores, el sonido de las cuerdas, y el ritmo de la guitarra se unieron en una danza melancólica que cautivó al público chileno. Y sin duda, la reflexión es que queremos Human Tetris para rato.

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