
Texto por Gonzalo Díaz
Fotografías por Hugo Hinojosa
Tras a una fallida llegada a Chile de los norteamiecanos de Corrosion of Conformity en el año 2025, hacía que este concierto se transformara en algo más que un simple show, era la posibilidad de ver una vez más a una de las agrupaciones más grandes del sonido stoner y con ello, dar paso a que el cuarteto estadounidense se reencontrara con el público local en una noche marcada por la intensidad, el volumen aplastante y una comunión total entre banda y audiencia. Desde antes de que comenzara el show, el ambiente ya anticipaba lo que estaba por venir. El recinto estaba poblado por poleras de Eyehategod, Sleep, Electric Wizard y por supuesto, Corrosion of Conformity, configurando una especie de mapa visual del stoner, el doom y el sludge. No se trataba de un público casual, era una audiencia que conoce, respeta y vive preparado para una descarga sonora densa y sin concesiones.

Cuando Pepper Keenan y compañía subieron al escenario, no hubo introducciones grandilocuentes ni artificios, bastó el primer riff para que Sala Metrónomo se transformara en una olla a presión. El sonido fue inmediato, áspero y crudo, una muralla de guitarras que golpeaba el pecho y dejaba claro que Corrosion of Conformity no ha perdido ni un gramo de su poder. El repertorio fue un verdadero repaso por distintas etapas de su carrera, combinando clásicos indiscutidos con material más reciente. Temas como “Bottom Feeder” y “Broken Man” desataron la euforia inmediata, con el público, coreando temas y respondiendo a cada golpe de batería. La banda sonó compacta, precisa y al mismo tiempo salvaje, manteniendo equilibrio entre el groove pesado y agresividad punk.

Uno de los momentos más celebrados llegó con “Wiseblood”, que desplegó todo su carácter oscuro, demostrando que sigue siendo una piedra angular del sludge metal de los años noventa, siendo una interpretación demoledora, cargada de riffs y una base rítmica que parecía arrastrar toneladas de peso. La conexión con el público fue constante. Cada pausa entre canciones era respondida con gritos, aplausos y puños en alto, mientras la banda, sin caer en discursos extensos, dejaba claro su agradecimiento por la fidelidad del público local, siendo una sensación de deuda saldada, que se percibía tanto desde el escenario como desde la cancha. Otro punto alto fue “My Grain”, donde la banda mostró su lado más directo y rockero sin abandonar la pesadez que los caracteriza. El groove se apoderó del recinto y el movimiento del público acompañó cada cambio de ritmo, confirmando que Corrosion of Conformity no es solo una banda pesada, sino también profundamente rítmica y visceral. Otro de los momentos más especiales de la noche fue la presentación de material nuevo, con “Gimme Some More”, adelanto de su próximo trabajo. Lejos de sonar fuera de lugar, la canción se integró perfectamente al set, manteniendo ese sonido sucio, denso y cargado de actitud que define a la banda. El tema fue recibido con entusiasmo, confirmando que C.O.C. no solo vive de su pasado, sino que sigue mirando hacia adelante con creatividad y convicción.

Con ello, Corrosion of Conformity entregó un show que no solo cumplió con las expectativas, sino que las superó. En una Sala Metrónomo llena hasta el último rincón, frente a un público que entendía exactamente lo que estaba presenciando, la banda reafirmó su estatus como una institución del metal pesado alternativo. Fue una noche de riffs densos, sudor, volumen y comunión, una celebración del lado más oscuro y poderoso del rock. Más que un simple concierto, lo de anoche fue un recordatorio de que Corrosion of Conformity sigue siendo una fuerza viva, capaz de arrasar con todo a su paso.
Setlist:
Bottom Feeder
Paranoid Opioid
Seven Days
Broken Man
Wiseblood
Born Again for the Last Time
Stonebreaker
Who’s Got the FireMy Grain
Shake Like You
It Is That Way
King of the Rotten
Gimme some moore
Vote With a Bullet
Mad World
Albatross
Clean My Wounds
Puedes revisar nuestra galería fotográfica AQUÍ





















0 Comments