
Texto por Tomás Bascoli
Fotografías por: Hugo Hinojosa
Las frías temperaturas de la capital fueron desterradas del Teatro Nescafé de las Artes gracias a los sonidos que comanda Natalia Pérez bajo su pseudónimo Cancamusa. Y es que la cantante y multinstrumentalista valdiviana llegó con su “Dopamina Tour” al centro neurálgico del país para consolidar el camino que ha recorrido de forma solista, dejando detrás la sombra de populares proyectos musicales en los que ha participado –Mon Laferte y Los Bunkers, por ejemplo-, para erigirse como una figura femenina central en la escena popular chilena a punta de dulces melodías, cálidos riffs y líricas sentimentales que confluyen como un inefable abrazo que te rodea, te sacude y deja un eco en algún rincón de tu corazón. Es que Cancamusa se siente y escucha como un sueño lejano, una voz susurrándote al oído esperanzas e historias de amor.
Gélido día en Santiago y el Teatro Nescafé de las Artes recibió la segunda parada del “Dopamina Tour” de Cancamusa que ya dio su puntapié inicial en Concepción. Así, poco a poco el inmueble capitalino se fue colmando, virtualmente llenando, en un cruce generacional que mezcla viejos y nuevos conocidos para la artista. Así, los fuegos musicales fueron encendidos por Paskurana para ir calentando, literal y metafóricamente, el ambiente y cada una de las butacas del teatro armada solamente con su guitarra y voz.

Tras algunos minutos de retraso, y sorprendiéndote a todas y todos al salir detrás del público por una de las puertas principales del teatro, con caja y batería en mano, como si se tratase de una soldada de plomo. Ya arriba del escenario, y flanqueada por un quinteto de músicos en los que destacó Diego Peralta -colaborador de Cristóbal Briceño y Fother Muckers– y Francisco Durán, el guitarrista de Los Bunkers, que dieron rienda suelta a sus seis cuerdas con “Trenes” y “Te Conocí” en un inicio potente.
Cancamusa se dirigió al público diciendo “buenas noches, ¿cómo están? Estoy muy agradecida de estar tocando estas canciones para ustedes. Y ahora, Dopamina, ¿se la saben?”, antes de iniciar con el tema homónimo del disco que fue complementada con palmas y corazones púrpuras de cartón que se levantaron sostenidas por las manos de las y los oyentes. Aplausos especiales se focalizaron en Francisco Durán quien se encargó de cantar la parte de Gepe, en la canción original.

La potencia no para con “Sin Miedo A La Profundidad” y “La Ironía De Las Rosas”, mientras las luces del escenario destacan principalmente a la cantante y se movilizan en una paleta de colores derivadas del arte del disco en tonos turquesa, morado, blanco, verde, rojo y ámbar.
De la guitarra a la batería, Cancamusa quedaba sobre una tarima central para colocarse detrás de los platillos que, a pesar de un exceso de brillo y tonos agudos, le sientan muy bien a la artista. “Cicatriz”, “En Medio Del Desierto” y “Babel” contaron con ella en el sillín despojando baquetazos y platillazos a diestra y siniestra. Nuevamente al frente y con guitarra en mano, era el turno de “Venus” y “Entre Mis Recuerdos”, una versión de Luz Casal.

A continuación, el funk se tomaba el escenario con “Una Noche Que Nunca Termina” y Cancamusa volvía a la batería con “Fue Un Adiós” y “Nunca Es Tarde”, una canción inédita de tintes pop que se incluirá en una versión deluxe de “Dopamina” (2025). “¿Cómo salió?”, pregunta de manera inocente la artista antes de bajar y volver al frente del micrófono, mientras impulsaba a la gente a pararse de sus asientos para disfrutar la última parte del concierto.
“Check” permitió retomar esa potencia y expresividad explosiva a inicios del concierto, nuevamente aparada en el dúo de guitarras que flanqueaban a la artista, que el público respondió con cánticos y palmas, recordando la raíz rockera del disco. Con “Si Te Viera” se armó una fiesta que permitió a Cancamusa presentar a su banda en un momento instrumental larguísimo, antes de abandonar el escenario para una escueta pausa que fue coronada con el clásico “otra, otra, otra” del público y que culminó con el retorno de los músicos.

Tras la pausa, una emocionante interpretación de “Reviví” amplificada con una sutil y única luz blanca apuntada a la vocalista permitió reflexionar y disfrutar del sonido pulcro, coherente y congruente en si mismo que caracterizó gran parte del concierto, algo contenido a ratos pero eso permitió que brille todo lo que hacía Cancamusa. “La siguiente tienen que ayudarme a cantar” mencionaba la multinstrumentista mientras comenzaba “Horas Contigo” y una explosiva versión de “Garza”, que a ratos fue cantada exclusivamente por el público que ya desistió de sus asientos y se agolpaba debajo del escenario central.
Mauricio Durán, el otro guitarrista de Los Bunkers, era invitado al escenario para acompañar en “Planetas Viejos” y el cierre con “Antes De Que Se Apague El Sol” en una conclusión que contó con dos baterías, una de ellas a cargo de Cancamusa, y la triada de guitarras que construía una muralla de seis cuerdas al más puro estilo oasiánico, sello de los hermanos Durán.
Notablemente emocionada, Cancamusa agradeció y amó a todas y todos quienes llegaron a colmar el Teatro Nescafé de las Artes en un concierto cálido que fracturó el gélido clima de Santiago. Un viaje de colores que le sientan muy bien a la artista y un foco mucho más potente y rockero que sus anteriores presentaciones. Una puesta en escena que aboga por el sonido y la sinceridad de la propia multinstrumentista que se construye rodeada de excelentes músicos y un brillo propio, a veces onírico, que se siente como un cálido abrazo sonoro.
Puedes ver nuestra galería fotográfica de este evento AQUÍ.
Setlist:
- Trenes
- Te conocí
- Dopamina
- Sin miedo a la profundidad
- La ironía de las rosas
- Cicatriz
- En medio del desierto
- Babel
- Venus
- Entre mis recuerdos
- Una noche que nunca termina
- Fue un adiós
- Nunca es tarde
- Quédate
- Check
- Si te viera
- Reviví
- Horas contigo
- Garza
- Planetas viejos
- Antes de que apague el sol





















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