Texto por: Lucas Araya

Fotografías: Hugo Hinojosa

En una jornada cargada de decibeles, ruidos acoples y ríos de energía pura, black midi demostró porqué son uno de los nombres que ha revitalizado las sombras de la escena del Rock con una performance alta en fuerza y emoción, en un evento que agotó sus entradas.

Sistemas Inestables: tres planetas alineados

Sistemas Inestables abrió la sesión con un rupturista y atractiva puesta en escena, donde la espalda aguerrida es la cara visible y la guitarra es un sintetizador con una contundencia instrumental descargando dosis de psicodelia eléctrica tribal y volátil, una introspección expansiva en tonos púrpura y violeta que con tres piezas musicales («Retorno a Saturno», «DDVYPDV» y «Praedatum») pudieron abrazar, encender y encantar a quienes bajaron al subsuelo capitalino. El aura de Sistemas Inestables se mueve como un trance de sueños oscuros que atrapan mientras la banda expande sus posibilidades y atrapa al público con su hipnótico sonido, terminando con una destrucción de estructuras y explosiones fuera de foco elevando las sensaciones y los ánimos. Es lo más parecido a ver a Emerson, Lake and Palmer en CBGB’S. ¡Tremenda propuesta de este  trío de visionarios viscerales!

black midi: A romper la historia

Disonante y demoledor. Así fue el paso de black midi por Santiago en su debut en estas tierras. aparecieron como una tromba poderosa que avanza como un tornado de decibeles bajo el suelo de Estación Central luego de una intro de ópera muy ajustada para el bello caos que vendría: una batería a cargo de Morgan Simpson que quiebra el ritmo, desarma y reinventa la base mientras las guitarras deconstruyen el canon y levantar nuevos cimientos para rumbos desconocidos. Con un inicio apabullante con un arsenal de poderío con  «953», «Speedway», «Talking heads» y «Sugar/Tzu». Una real lluvia de hermosos ruidos llenos de energía vitalizada que contagiaría a quienes repletaron la Blondie ataque tras ataque.

black midi pareciera emprender una batalla supersónica a lo ya establecido (gran detalle la camiseta de Palestino sobe el escenario, que fue regalada horas previas por un fan) en campos multicolores, demoliendo las ondas sonoras y llenando el aire con un sonido salvaje y revolucionario, lleno de guitarras expansivas -al comando de Geordie Greep– y combinaciones imaginativas donde la calma es explosión y la sutileza es potencia. Luego de un breve momento de “paz”, «Paranoid» de Black Sabbath cayó despedazada y vuelta a armar en clave indómita difuminando los límites y barreras de las etiquetas y el tiempo, mezclando lo más pesado del Rock dinosáurico para luego moverse por diversos territorios, impregnándose de Bossa, Jazz, Avant-Prog y experimentación rozando los ritmos latinos, creando una mezcla única e inigualable.

«Dangerous Liaisons», «Crow’s perch» y «Near DT, MI» continuaron con la senda arrolladora de los ingleses, mientras el pogo en el público se mezclaba como una juguera llena de carne, sudor y sonoridades creando un formato irrepetible, lleno de ímpetu, descargas de destreza y una fuerza que no bajó nunca del olimpo del ruido. “No tienen miedo a mostrar su influencias”, dijo un amigo cuando versionaron a Pink Floyd con «Breathe (In the Air)», a Red Hot Chili Peppers con «Can’t Stop», AC/DC al ritmo de «Riff Raff», Led Zeppelin con «Good Times Bad Times» o Metallica al entonar «Enter Sandman» en clave desprolija y casi improvisada. Me quedo más por el lado de quien propuso que llegaron a barrer con el Rock añejo y canónico con ironía y rebeldía. Sin embargo, el ejercicio perdía claridad cuando black midi se transformaba en una banda de covers de colegio (con todo el respeto que se merece esa postura). Tal vez haya sido por la formación “especial” del grupo para esta gira (con Seth Evans en bajo y Cameron Picton en guitarra, esta vez) lo que permitió estas licencias, citas y celebraciones. 

El cierre trajo el bombardeo brutal, tierno y exquisito de «Eat men eat», «Magician» -tema inédito que vienen tocando en vivo-, «John L» que incluyó paisajes de temas de Kanye West y hasta «Misirlou» de Dick Dale, para dejar caer el peso cósmico y colosal de «bmbmbm» como explosión final, ofreciendo la reverberación de la destrucción de lo establecido y así dejar la puerta abierta a nuevas formas de hacer música, ver el mundo y expresarse.

Black Midi, una aplanadora que desmantela, destroza y reordena para crear una nueva visión y un sonido que se expande mientras el tiempo se consume. Un tornado soterraño que llegó para cambiar las reglas del juego y dejarnos en éxtasis. Sin embargo, este caballo viejo y salvaje sigue pensando en Sistemas Inestables y su forma de deconstruir e hilvanar el desastre y transformarlo en dulzura adictiva.

Puedes ver la galería de este evento aquí.

Setlist:

01. 953

02. Speedway

03. Talking Heads

04. Sugar/Tzu

05. Paranoid

06. Dangerous Liaisons

07. Crow’s Perch

08. Near DT, MI

09. Still

10. Breathe (In the Air)

11. Lumps

12. Can’t Stop

13. Welcome to Hell

14. Chondromalacia Patella

15. Riff Raff

16. Slow

17. Diamond Stuff

18. Good Times Bad Times

19. Eat Men Eat

20. Magician

21. John L

22. bmbmbm


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