Texto por Vanessa Pérez

Fotografías por Joselyn Heyden

La noche del 17 de enero, Ana Tijoux y La Brígida Orquesta transformaron el Teatro Coliseo en una verdadera fiesta de palabra, cuerpo y conciencia, dejando claro el pulso vivo del rap chileno. Con un recinto completamente sold out, se vivieron dos shows igual de potentes y emocionantes.

Pasadas las 9 de la noche entraba Ana Tijoux con su vibra arrolladora, acompañada de su banda y dos bailarines, al ritmo de “1977”. Un inicio fuerte, con un clásico que el público cantó de principio a fin, manos en alto, marcando el tono de la noche.

Le siguieron “En la mía” y el clásico de Makiza “La rosa de los vientos”, himnos que dialogan entre pasado y presente, demostrando la trayectoria de Ana Tijoux y el valor de su obra para la escena del hip hop chileno, que esa noche en el Teatro Coliseo se sentía especialmente fuerte y vibrante.

Sin importar el calor intenso de esa noche santiaguina, los asistentes bailaban y coreaban los versos de “Obstáculo”, abriendo paso a uno de los momentos más emotivos del show. Ana Tijoux tomó la palabra para compartir un mensaje que atravesó a todo el público:

“A todos los poetas, artistas, no dejen de hacer arte en este país. Este es un país de artistas. Somos hijos de la violencia y la impunidad, y mientras el fascismo avanza, nosotros lo pelearemos con comunidad y convicción”. Un discurso cargado de coherencia y pasión política, sello inconfundible de su carrera.

El show individual de Ana Tijoux cerró con “Vengo”, un momento intenso y catártico donde el público entregó su última descarga de energía antes de dejar el escenario listo para la segunda parte de esta gran fiesta.

Pasadas las 11 de la noche, los integrantes de La Brígida Orquesta entraron al escenario con presencia imponente y un sonido inmersivo al ritmo de “El Olvido”, una hermosa antesala de lo que estaba por venir.

Canciones como “Tue-Tue” y “Balada para un caminante” fueron cantadas con fervor y emoción. Las letras profundas y las melodías sensibles de La Brígida Orquesta construyeron una experiencia única, íntima y colectiva a la vez.

La sorpresa llegó con la invitación a Niel Brown para interpretar juntos “Yo Traje Rap Waxo”, en una versión energética que levantó aún más el ánimo del público, pasando de momentos contemplativos a instantes de movimiento y celebración total.

Para acercarse al cierre perfecto, se invitó “con un fuerte abrazo a mi hermana” a Ana Tijoux para cantar “Acaecer”, consagrando la unión de dos proyectos fundamentales para el rap chileno.

Las colaboraciones continuaron con una interpretación sorpresa de “Idiotas”, original de Matiah Chinaski junto a Ana Tijoux, y un cierre con broche de oro gracias a “Calaveritas” y “Llévame muy lejos”, canciones que resonaron de forma especialmente emotiva junto a La Brígida Orquesta.

Una noche definitivamente inolvidable, que demostró el poder de la comunidad en el arte y el estallido que se produce cuando distintas visiones y sensibilidades se encuentran sobre un mismo escenario.


Zumbido.cl

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