Por: Lucas Araya

La celebración del aniversario de Akinetón Retard se dio en el marco de la tercera sesión del ciclo Cultura Re-activa, organizado por Stgo Fusión. Una jornada cargada de volumen, imágenes y mucho afecto entre la jungla liberada.

El show inició con un amague de error de la máquina (404), jugando con lo inesperado y lo pagano, un Akinerror. Una introducción que dio paso al eterno retorno de la banda: seis figuras en sombra que fueron tomando posición mientras las luces comenzaban a jugar con las siluetas y las formas.

El arranque con Come on Lenny!!! cayó como una mole de vientos danzando con la iluminación y las visuales, dando forma al vuelo de aves de plomo sobre un mar estridente y agitado, mientras la batería avanzaba como una locomotora vista por primera vez en una pantalla gigante.

«Jason Torelli«, abrió las puertas del vértigo emanado del eco de la guitarra mientras el ataque de los saxos agitaba el aire oscurecido. Seguido de esa bruma de luz, «Afrobó» ensayó bosquejos de una cumbia deformada con un manto psicodélicos que avanzaba sobre el público cubriendo el espacio con ternura y dulzura trastocada. Aplausos rabiosos se liberaron luego de dos años de encierro y distancia física.

El aura de amor que se desplegó entre el sexteto y su gente recibió «Azufre«, entre tonos amarillos, anaranjados y verdes reverberando, donde los saxos se movían como pirámides que subían y bajaban en un bucle hipnótico. El romance ya estaba desatado.

La celebración tuvo un segmento dedicado a temas nuevos (editados de forma digital e inéditos), demostrando la vigencia absoluta del conjunto. «Abisinia«, abrió la senda con un arsenal de bronces desplegando un mantel sobre el campo para un picnic lisérgico en el lado oscuro de las dunas del Cairo con colores de fondo.

«Mekuria» trajo un ritmo sincopado, como si el sonido fuese una cuncuna expandiéndose, un insecto humano proyectándose en las manos que florecían en las butacas: comunión de una familia etérea.

Pausto y su deconstrucción de aires tropicales liberó un ataque de vientos con el peso del tiempo y luces azules moldeando las arenas de playas sónicas remotas desplegándose en cada nota sincopada y chirriante de la guitarra y sus quiebres.

En este momento del show, se anunció que Akinetón Retard es el más potente ejemplo de música de teletrak, funcionando como la banda sonido de caballos corriendo libres, con su crin al viento, galopando luminosos sin las restricciones que nos dejaron al borde de la locura. Acto seguido, «Plastifilm» y su intro en reversa continuó surcando cielos, planeando como ala delta sobre el descampado desierto del tiempo de espera que nos trajo hasta el teatro una noche de octubre.

Con La vida rota (con Fran Ri de Newen Afrobeat) fluyó la sangre latina corriendo con el sonido de las venas abiertas pegado a las superficies del lugar, chorreando como recuerdos que se desvanecen en dolor y alfileres, dejando la cama hecha para que «Cielo falso«, cobrase vida por primera vez, acompañada de un video, generando una combinación de  música en vivo e imágenes, una suerte de cine silente con escenas  indelebles e incendiarias, registros de estallidos y euforia en la tierra hostil q alguna vez fue la copia del edén, quemándose, desvaneciéndose entre vientos roncos.

Una voz lejana en off hablaba de marihuana, consumo y el río Mapocho, la antesala de «Primogenia Satiria«, una bomba de explosión estática abriéndose camino entre el recuerdo y la frescura. Una muestra del paso del tiempo relativo y expansivo. De las bocas que soplan salen guturales pájaros de fuego fatuo que revolotean en picada hacia arriba, trayendo el sonido del apocalipsis, una cadencia demasiado atractiva para quienes ya se habían entregado a la devoción del incendio resonante.

A esas alturas del show se podía apreciar con creces los quiebres de segundos alterados, la bata flotando libre, rompiendo cercos y los moldes de un bajo que lanzaba rayos luminosos, todo unido en un combo de taladros perforando el oxígenos que nos separaba.

«Copenhagen Schtorba«, reinició todo el sistema con los contornos deformados de una ciudad en constante movimiento telúrico como telón de fondo, un caos sutil entre 4 paredes multiplicándose a través de los años hasta el fin del set. Aplausos de pie, casi eufóricos, liberados. Momento catártico. 

El bis irrumpió como una tromba, una estampida de «Mamuts y Milodones«, a toda prisa azotando el cemento que nos contiene, desarmando las moléculas, con el volumen atravesando  tímpanos y piel, donde el trío base se transformó en vidrio molido entre las muelas y los tres saxos masticando al unísono, un banquete de ruido esquizofrénico. Una soberbia delicatessen.

Hubo espacio para un segundo bis 2, donde la banda ya en forma de aplanadora, punzante y estridente que sacude el asfalto y las imágenes de un Stgo detenido en el piso y las azoteas: «Morricoleman«, el estruendo de la ropa tendida que nunca se seca.

Para el final, la cadencia híbrida de la unión de cada música y sus intrumentos fue mutando, tomando la forma de escaleras que bajan mientras suben, la metamorfosis de un vaivén rítmico que atrapa desde un lugar conocido pero ignorado, un son familiar y extraño. Tañidos que se fusionan con gritos y aplausos desde el corazón de las tinieblas que volvieron a brillar, 25 años y un año después.

Esto era lo que estábamos esperando en sueños volcánicos.

¡Larga vida al loop de Akintón Retard! 

Setlist:

Come On Lenny!!
Jason Torelli
Afrobó
Azufre
Abisinia
Mekuria
Pausto
Oe pero oe
Plastifilm
La Vida Rota
Cielo Falso
Primogenia Satiria
Ollas, Sartenes y Teteras
Mamut y Milodones
Copenhagen Schtorba
Cortinagem
Survector
Morricoleman
Potenzia


Zumbido.cl

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